La Criminología es la ciencia que se encarga del estudio del delito y los elementos que giran en su entorno, en años recientes ha venido adoptado paulatinamente un carácter menos punitivo y más preventivo, pero no está excepta de críticas, una de ellas vino a inicios del siglo XXI en forma de la Zemiología (del latín zemia: daño) el cual alega que su marco conceptual resulta insuficiente para analizar los fenómenos más complejos de la vida moderna. En esencia, donde la Criminología ve un acto ilícito (el delito), la Zemiología ve una consecuencia de una estructura defectuosa (el daño social).
El mecanismo central de la Criminología tradicional es determinar la responsabilidad individual. Para que exista un delito, se requiere generalmente probar la culpabilidad que implica una intención criminal atribuible a un sujeto. Para la Zemiología, este modelo fracasa al intentar responsabilizar a las estructuras o a grupos complejos como una corporación o si el daño proviene de la inacción del sistema y no de la intención maliciosa de un individuo.
Así, la Zemiología rechaza la premisa de que la responsabilidad sea solo individual. Postula que los daños más grandes son resultado de fallas colectivas o estructurales. El debate para sus defensores es si la ley debe pasar de buscar al "delincuente" a identificar el sistema fallido que le dio origen. Mientras que el fin de la Criminología (al menos la clásica) es mantener el orden social mediante la disuasión y el castigo. Para la Zemiología se apunta a la reparación y transformación: Su fin último es buscar la justicia restaurativa completa, que va más allá de la pena. Busca, reparar el daño social, por lo que una compensación económica en un caso que fue llevado a juicio no sería solución, sino que se debe buscar sanar el tejido social roto.
Entonces para la Zemiología, dejar en evidencia cómo las estructuras de poder (políticas y económicas) han utilizado el discurso del crimen para legitimar y perpetuar su propio control y limitar los derechos fundamentales es la clave del éxito.
En resumen, la Criminología y la Zemiología están en debate sobre la verdadera magnitud de la injusticia. La Criminología para ellos es una disciplina centrada en el derecho negativo (lo que no se debe hacer) para mantener un orden legal mientras que la Zemiología es una ciencia del daño positivo, que fuerza a reconocer y cuantificar todos los tipos de sufrimiento humano, obligando al sistema jurídico a mirar más allá de sus códigos y hacia las raíces generales de la desigualdad.
El Verdadero Rol de la Criminología
Existe una confusión generalizada que suele hacerse evidente cuando se les pregunta a personas ajenas al tema sobre en qué consiste la Criminología. El público y gran parte del sistema legal y político aún están anclados en el paradigma más mediático y espectacular que han presentado los medios de comunicación relacionándolo siempre con una "escena del crimen" la cual ofrece una narrativa lineal y fácilmente comprensible para ellos: comienza con el descubrimiento de un delito; hay un culpable, la evidencia lo prueba y finalmente el culpable es capturado y se administra justicia. Incluso muchos entran a estudiar Criminología esperando ver sangre o lo aspectos mas morbosos de un crimen terminando por abandonarlo cuando ven que no es así.
Las estructuras sociales (desigualdad, contaminación, políticas criminales fallidas) son complejas, neutras y aburridas de transmitir en televisión o la prensa escrita, porque no tienen un villano claro al que señalar. El público ve los procedimientos forenses, las huellas dactilares, los análisis de ADN y a la policía científica en shows llamativos que desvía la atención de lo macro (la pobreza o la negligencia corporativa).
(shows de televisión con contenido interesante pero falaz sobre el crimen)
La violencia directa es visible, ruidosa y espectacular, una venta fácil para los “Mass Media”. La Violencia Estructural (como la normalización del daño a una familia por falta de acceso a servicios básicos) es invisible, silenciosa y requiere estadísticas a veces complicadas para ser demostrada. Los medios por lo tanto se interesan por lo que se puede mostrar con una cámara.
Es psicológicamente más cómodo aceptar que un crimen fue causado por la maldad de una persona ("el villano de turno") que aceptar que fue producto de una red de fallas sistémicas complejas. La narrativa sencilla es menos amenazadora.
Reconocer a la Zemiología implica abandonar la comodidad del modelo penal, asumir que las herramientas legales más preciadas son, en esencia, incompletas o incluso engañosas. Este cambio de mentalidad requiere una carga intelectual exigente y demanda un esfuerzo constante por parte tanto de los académicos como el público general, sin mencionar que es una corriente aun en desarrollo.
El debate entre la Criminología y Zemiología radica en que esta ultima propone una intervención mucho más profunda (pero idealista): la transformación social a través del reconocimiento y la reparación del daño, pero no son meros ajustes al sistema penal; representan un cambio de paradigma total en cómo entendemos el problema y dónde reside la responsabilidad. Propone responsabilizar a las estructuras o políticas criminales. Se preguntaría qué estructura permitió que un delito sucediera y cómo puede desmantelarse para que no vuelva a ocurrir. Esto implicaría incorporar el análisis de la negligencia institucional, la responsabilidad corporativa (daños ambientales, genocidio corporativo) y el fallo en las políticas públicas.
El Paradigma Restaurativo
La herramienta práctica por excelencia en Zemiología sería la Justicia Restaurativa. No se trata solo de que el culpable pague; sino de crear espacios donde todas las partes (víctima, ofensor y comunidad) se reúnan para dialogar sobre lo ocurrido y acordar colectivamente cómo mitigar y remediar el daño social causado. La reparación debe ser integral. Como se mencionó antes, no basta con una compensación monetaria; debe incluir indemnizaciones psicológicas, sociales, culturales y de acceso a recursos dependiendo del acto. Se requiere una visión que no separe lo legal de lo económico o lo ambiental. Las soluciones deben nacer de políticas públicas integradas para atacar la raíz del daño social y evitar que este vuelva a materializarse como un delito.
Ejemplos de esto pueden encontrarse en casos en los que empresas grandes al hacer sus negocios han terminado afectando al medio ambiente, a una cantidad importante de sus trabajadores o clientes e incluso a futuras generaciones terminando en una compensación que va más allá de lo económico, como fue el caso “Dieselgate” de Volkswagen en el que la empresa de autos manipuló las pruebas de emisiones contaminantes en sus vehículos en 2015 por medio de un software instalado con conocimiento de causa. No solo cometió fraude a sus consumidores; las emisiones excesivas de óxidos de nitrógeno constituían un problema de salud pública y contaminación ambiental. Cuando el escandalo salió a la luz no tuvieron más remedio que compensar a sus clientes y aparte de eso, destinar una gran parte a los esfuerzos por mitigar el daño ambiental y programas para sustituir fuentes de emisiones contaminantes por tecnologías más limpias.
Otros ejemplos a nivel mas nacional podrían encontrarse en un caso de homicidio culposo en donde una persona responsable de atropello pudo reconocer el daño causado directamente a los familiares de la víctima. Se estableció un plan reparador, que incluyó servicio comunitario. La persona ofensora también recibió acompañamiento, y posteriormente logró recuperar aspectos de su vida personal y social. En cuanto a la familia del fallecido, pudieron avanzar en su proceso de duelo y reconstrucción de su vida.
Ante este panorama de insuficiencia penal y complejidad sistémica, el paradigma restaurativo emerge como la respuesta más adecuada para gestionar el daño social. Lo restaurativo representa un cambio de paradigma que trasciende el dilema delito/pena, sustituyéndolo por el binomio conflicto/reparación.
La lógica central es clara: cuando ocurre una ofensa (ya sea criminal o estructural), lo crucial no es únicamente imponer castigo, sino trabajar sobre la vulneración de las relaciones y del tejido social afectado. La justicia restaurativa busca reestablecer el vínculo roto y reparar conjuntamente los daños materiales, emocionales e institucionales.
Existe una conexión ineludible entre ambos conceptos (Zemiología y Restauración): la última es la respuesta práctica al reconocimiento del daño social. Si la Zemiología nos proporciona la diagnosis de identificar y cuantificar el daño más allá de lo penal, el paradigma restaurativo ofrece el tratamiento.
(sátira de la injusticia social cuando se lucha contra el sistema)
Esto implica un procedimiento que básicamente abarca a todos. Requiere involucrar activamente a todas las partes interesadas (víctimas, ofensores y la comunidad en general) para identificar, atender los daños y establecer acuerdos restauradores. El foco se desplaza del castigo por imposición de un poder externo al proceso de construcción de responsabilidad compartida.
Es de notar que la conciencia social que se tiene sobre el castigo a los criminales depende en mucho de nuestro propio estatus social, el cual influye en nuestras decisiones y nuestra manera de ver las cosas.
Como parte de un delito complejo que surge en la actualidad, un profundo temor de la persecución llega a tener una profunda influencia en el habitus de las clases medias, junto con una evaluación del potencial de la capacidad del estado para prevenir el crimen.
Hacer algo sobre el crimen llega a tener una importancia crítica para la política social. Para el público de la clase media, la experiencia de victimización (ya sea real o indirectamente a través de las representaciones mediatizadas de las víctimas del crimen) conduce a una llamada de una acción rápida y decisiva en un esfuerzo por disipar el miedo y lograr la purificación de la sociedad.
REFERENCIAS
Lacayo, E. (2016). Recopilación para el curso Fundamentos de criminología. UNED
Fava, G. C., & Sande, F. J. (2019). Daño social, zemiología y violencia estructural. Nuevos replanteamientos de la cuestión criminal a la luz de los conceptos de conflicto, daño social y violencias. Sociología Jurídica: Revista Anales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, 16(49), 703–716. https://doi.org/10.24215/25916386e030
Zemiología. (2025, 21 de febrero). En Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Zemiolog%C3%ADa






